lunes, 17 de mayo de 2010

Más sobre las Tablas de No Descompresión límite.

Si un buzo supera los límites de tiempo recomendados para determinadas profundidades, se dice que ha hecho una inmersión con descompresión, y, por lo tanto, debe hacer una o más paradas de descompresión antes de regresar
a superficie.
 Las paradas de descompresión se hacen necesarias cuando un buzo ha acumulado demasiado nitrógeno, que no puede ser eliminado durante un ascenso normal. El buceo con paradas de descompresión queda fuera de los límites del buceo recreativo, y aumenta el riesgo de enfermedad descompresiva.
Los límites de profundidad y tiempo para inmersiones sin paradas de descompresión están contemplados en unas gráficas desarrolladas por la Marina de E.E.U.U., conocidas como Tablas de Buceo U.S. Navy. Estas tablas orientan al buzo para minimizar el riesgo de enfermedad descompresiva.
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Las tablas de buceo se construyeron a partir de un proceso partiendo de la enfermedad de descompresión, la cual se convirtió en un problema importante en la industria de la construcción de puentes y en la minería. Los obreros de la construcción, sufrían la enfermedad de Bends (curvaturas) o enfermedad de la descompresión, si ascendían rápidamente después de estar mucho tiempo trabajando a presión.


El primero que intuyó los problemas de descompresión fue el ingeniero francés Triger, como consecuencia de los accidentes que se producían entre los obreros que trabajaban en los cajones neumáticos de cimentación de puentes, pero no llego a resolver el problema. Seria otro compatriota suyo, el fisiólogo Paul Bert (Francés) en el siglo XIX, quien descubriera que los problemas que acechaban a aquellos hombres se debían a la acumulación de nitrógeno en la sangre, el cual se liberaba en forma de burbujas, y que era el causante de las temidas embolias.

Los resultados a sus investigaciones llego a publicarlos en un libro titulado: La presión barométrica, en el que sentaba las bases de la futura técnica de descompresión; Paul Bert recomendó descompresión lenta para prevenir los síntomas de la Enfermedad de Caisson (descompresíva), aunque no pudo obtener valores cuantitativos.

Las contribuciones de Haldane

La temprana muerte de Paul Bert dejó incompleta su labor, hasta que diez años mas tarde el investigador de origen escocés John Scott Haldane (1860-1936), interesado por los problemas de intoxicación de los mineros por el CO2 y el gas carbónico, comenzó a ocuparse de los efectos del nitrógeno sobre el organismo humano. Partiendo de los trabajos de Paul Bert, puso todo su interés en llegar a la solución del problema. Entre 1906 y 1908 John Scott Haldane, realizó experimentos con 85 cabras de las que obtuvo algunas de las siguientes conclusiones:

-Los síntomas empezaban a ocurrir cuando la diferencia de presión ambiente era la mitad, por ejemplo para 4 atm (30 mts), a partir de 2 atm, o menos.

-Los síntomas vistos en las cabras eran problemas en las articulaciones de las patas, estas rengueaban aún si tener peso.

Con el resultado de sus investigaciones y las experiencias obtenidas con los buzos de la marina británica, llegó a conclusiones como la de que los buzos que no habían sobrepasado los 12 mts. de profundidad, aun habiendo permanecido bastante tiempo en inmersión, no presentaban síntomas de embolia. Como resultado de esta y otras observaciones, Haldane llego a unas conclusiones en las que trataba de que el buzo liberase todo su N2 antes de llegar a superficie.

El principio del que partió Haldane para el cálculo de sus tablas lo basó en un modelo biofísico adoptado por él en el que consideraba la diferencia de tiempo existente para llegar a la saturación total de los diferentes tejidos del organismo, teniendo en cuenta de que la solubilidad del nitrógeno en los tejidos grasos es aproximadamente cinco veces superior debido a su irrigación sanguínea, motivo por el que tanto el proceso de saturación como el de desaturación es mas lento. Mientras que aquellos que el riego sanguíneo es más intenso, el proceso es más rápido. Por este motivo a los primeros les denominaba < > y a los segundos < >.

Basado en este principio ideó cinco tejidos tipo que aplicó un tiempo determinado de saturación. Efectúo diferentes pruebas con tiempos y presiones, observando como se producía y de que forma la liberación de las burbujas se llevaba a cabo, así pues logró establecer unos valores tabulados que si bien no llegaban a los porcentajes de seguridad actuales dieron entonces unos resultados muy satisfactorios.

Haldane considero que la absorción y eliminación del nitrógeno era un proceso exponencial.

Una absorción progresiva

Mientras se bucea el cuerpo va absorbiendo nitrógeno, el cual se disuelve en los tejidos siguiendo la Ley de Henry (a mayor presión mayor es la cantidad de moléculas de gas que se disuelven en el líquido). Al ascender este nitrógeno debe eliminarse en forma paulatina a través de la respiración sin generar enfermedad (el nitrógeno forma microburbujas no nocivas para el organismo).

Se determinó que si la relación de presiones era de 2:1, el gas se eliminaba sin generar burbujas. El cuerpo humano se consideró formado por distintos tejidos con tiempos de saturación/eliminación diferentes. De esta forma surgieron los modelos matemáticos utilizados para la confección de tablas.

Años después, en 1937 científicos de la U.S. NAVY (USN) marina norteamericana modificaron las tablas de Haldane. Eran las primeras tablas de una manera experimental y que además no contemplaban las inmersiones sucesivas, ya que el propósito y desarrollo estaba pensado solamente para buzos que bajaban a una cierta profundidad, realizaban su trabajo o misión, para más tarde regresar a superficie. La U.S. NAVY estudiaría la forma de construirlas, ya que las necesitaban para los trabajos militares y profesionales que realizaban, y lógicamente querían hacerlos con la mayor seguridad.

Las tablas las adaptaron a los buzos clásicos de entonces empleándolas hasta 90 mts. (10 atm.), utilizando para el cálculo de tejidos de tiempo medio similares a los utilizados por Haldane, ampliados a 80 y 120 minutos, aunque pecaron de exceso de prudencia al limitar la velocidad de ascenso a 7,5 metros/min. La posterior evolución del buceo y el invento de la escafandra autónoma obligó a reconsiderar estos trabajos, de cuyo resultado, en 1958 las tablas fueron revisadas, y consideraron las inmersiones sucesivas. En dichas tablas se articulaban paradas de 3 en 3 metros, con velocidad de ascenso que se aumentó a 18 metros/min.

Estas tablas fueron traducidas al sistema métrico decimal por el G.E.R.S. francés; posteriormente, el profesor italiano Gaspare Aldano, las mejoraría aunque sus estudios fueron dirigidos al buceo de gran profundidad. Otro francés, el comandante Alinat, mejoró éstos trabajos, incorporando por primera vez en las tablas, la casilla en la que introducía el coeficiente de saturación de nitrógeno para inmersiones sucesivas.

Hoy en día las exigencias del buceo a grandes profundidades y para aquellos casos de inmersiones de extrema exposición, han obligado a considerar para el cálculo de éstas tablas, tejidos de medio tiempo de hasta 1000 minutos. Actualmente, se utilizan las tablas de G.E.R.S. y de la marina norteamericana, éstas últimas bastante más completas, que son las adoptadas por nuestra Marina Militar y por algunas organizaciones de buceo.

A partir del resultado y obtención de unas tablas más o menos fidedignas para el buceo, basado como ya se ha explicado anteriormente en la absorción del nitrógeno en los tejidos, unos ingenieros italianos llamados De Sanctis y Alinaris, inventaron un ingenioso aparato, el descompresímetro, que vino a resolver y a simplificar los problemas inherentes a los cálculos de descompresión.

BSAC nitrox tablas de descompresiónCon tablas de buceo, se supone que el perfil de inmersión es un buceo cuadrados, lo que significa que el buceador desciende a una profundidad máxima de inmediato y se mantiene a la misma profundidad hasta que vuelve a allanar (aproximándose a una línea rectangular cuando se dibuja en un sistema de coordenadas en donde uno de los ejes es la profundidad y el otro es la duración). Algunas tablas de buceo también asumen la condición física o las calificaciones de los buceadores, por ejemplo, las tablas de buceo de la Marina no debe ser utilizado por submarinistas deportivos. Más tablas complejas puede tener en cuenta realizaron inmersiones, inmersiones realizadas en altitud, y se zambulle de descompresión.

Las tablas de descompresión son tarjetas donde los buzos pueden determinar condiciones de gas para una cédula de buceo y las paradas de descompresión necesarias para evitar  problemas de descompresión.Con las tablas de descompresión la cédula de buceo se considera «rectangular»; es decir, que el buzo está a la profundidad máxima desde que entra al agua hasta el  momento en el que sale (se llama rectangular porque es la figura que se forma si se grafica en un 
plano donde un eje es la profundidad y el otro la duración). 
Existen también tablas complejas para buceo por etapas, de altitud y de descompresión.

Algunas tablas de descompresión comunes son:

·       Tablas de la Armada de EUA
·       Tablas de Bühlmann (especiales para ser utilizadas en lagos de montaña; altitud máxima: 600 metros)
·       Tablas BSAC 88
·       Tablas de PADI
·       Tablas DCIEM
·       Tablas de la Armada Francesa (tablas MN90)
·       Tablas FMAS

Actualmente existen alternativas a las tablas de descompresión tradicionales:

Computadora de buceo: tiene la ventaja de monitorear el buceo en el momento, no solo la cédula planeada, por lo que genera un plan de buceo instantáneo y aumenta el tiempo de fondo (en contra del perfil rectangular generado con las tablas).

Tablas generadas por programas de computadora que se ajustan al plan del buceador y a la mezcla de gases que respire.

Descompresión en el momento (DOTF: Deco On The Fly) es un método para determinar el perfil de descompresión necesario de un modo rápido y acertado sin ayuda de tablas o computadora. Se enseña en los cursos avanzados de buceo dados por los instructores de GUE. También se le conoce como radio de descompresión porque utiliza un punto de descompresión obligado conocido y lo relaciona con la profundidad específica y el tiempo de fondo. La obligación de descompresión cambia en incrementos fijos en relación al punto elegido de acuerdo con cambios en la profundidad o tiempo de fondo.




Enfermedad Descompresiva 


Si el buzo asciende demasiado rápido, el nitrógeno sale de solución y forma burbujas de gas en la sangre y tejidos que pueden causar bloqueos circulatorios y producir síntomas de enfermedad descompresiva.


Con un tanque de bebida gaseosa con tapón de rosca, se puede hacer una demostración práctica del fenómeno de formación de burbujas. Con el tapón puesto, el líquido se mantiene claro. No hay ningún indicio de que el líquido contenga gas, porque éste está disuelto a presión. Cuando desenroscamos el tapón, inmediatamente se forman burbujas en el líquido, a causa de la disminución de la presión. Otro problema asociado al aumento de la presión parcial del nitrógeno al que el buceador está expuesto cuando respira bajo el agua, es la posibilidad de que se produzca una enfermedad descompresiva.

La explicación más simple de la causa de la enfermedad descompresiva es que, cuando un buzo asciende demasiado rápido tras respirar durante cierto tiempo aire comprimido bajo el agua, se forman burbujas de nitrógeno en su organismo. Otro problema asociado al aumento de la presión parcial del nitrógeno al que el buceador está expuesto cuando respira bajo el agua, es la posibilidad de que se produzca una enfermedad descompresiva.
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Prevención de la Enfermedad Descompresiva

Cuando buceamos, los dos factores que deteminan la cantidad de nitrógeno que absorbemos son la profundidad y el tiempo.
• A mayor profundidad, más denso es el aire que respiramos, y se absorbe más nitrógeno.
• Cuanto más tiempo pasemos bajo el agua, más tiempo tiene el organismo para acumular nitrógeno.
• La absorción de nitrógeno por los tejidos requiere cierto tiempo, y no se produce a la misma velocidad en todo el organismo.
• Algunos tejidos absorben y ceden el nitrógeno con mucha celeridad, y otros son más lentos. 
Cuando regrese a superficie, no hace falta que el nivel de nitrógeno acumulado sea igual al que tenía antes de la inmersión, es decir, 11.76 psi (0.8 bar). Los tejidos pueden tolerar una cierta cantidad de sobresaturación, una concentración de nitrógeno superior a la que se absorbería a nivel del mar. Tras una inmersión, mientras está en superficie, continuará liberando nitrógeno hasta recuperar la presión parcial normal a nivel del mar. Si vuelve a bucear antes de recuperar este nivel normal, tendrá que tenerlo en cuenta para la siguiente inmersión y para las inmersiones restantes a lo largo del día. Esto lo entenderá mejor cuando aprenda a usar las tablas de buceo en el siguiente capítulo.

Prevención de la Enfermedad Descompresiva(Cont.)

El factor clave que hay que tener siempre presente para prevenir la enfermedad descompresiva es subir a superficie con la suficiente lentitud para permitir que el nitrógeno vaya siendo eliminado de la sangre y tejidos sin salir de solución. Durante este lento ascenso el organismo elimina de forma natural el nitrógeno adicional.
Como medida extra de seguridad, realize siempre una parada de seguridad de 3 á 5 minutos a 15 pies (4,5 metros), en cualquier inmersión a profundidad mayor de 30 pies (9 metros). La parada de seguridad nace del Seminario sobre Biomecánica de seguridad en Ascensos (1989), que fué patrocinado por la Academia Americana de Ciencias Subacuáticas. Otros países como Japón y Australia que proponen medidas similares, han basado sus recomendaciones en estudios propios.
 
La velocidad adecuada de ascenso debe ser de 9 metros por minuto.
 
Cuando el buzo desciende y aumenta la presión parcial del nitrógeno respirado en los pulmones, la sangre absorbe rápidamente este nitrógeno adicional, y lo transporta disuelto hasta los tejidos. Los tejidos absorben el nitrógeno y lo mantienen bajo presión.


Cuando el buzo asciende a menor profunidad, y la presión parcial del nitrógeno disminuye, el proceso se invierte. La sangre procedente de los pulmones tiene ahora menor presión de nitrógeno, permitiendo que los tejidos vuelvan a entregar nitrógeno al flujo sanguíneo, que lo transporta de nuevo a los pulmones, donde es exhalado.
Durante el proceso de liberación de nitrógeno de los tejidos, es importante que el buzo ascienda lo suficientemente despacio para permitir que el nitrógeno permanezca disuelto en los tejidos y la sangre mientras se elimina.

Dependiendo de dónde se formen los bloqueos producidos por las burbujas de nitrógeno, pueden producirse varios problemas. 
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Si las burbujas se alojan en los capilares que existen cerca de la superficie de la piel, pueden causar una erupción con picor.Si el pulmón resulta afectado, los síntomas son dificultad respiratoria, tos, y una sensación de quemazón en el pecho.
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Si el bloqueo se produce en una articulación o un músculo, se sentirá dolor en esa zona. Un bloqueo más grave en la médula espinal causará pérdida de sensibilidad en el tacto, hormigueo y/o parálisis. Pueden presentarse náuseas, cansancio extremo y debilidad.La peor forma de enfermedad descompresiva es la que implica al cerebro, que puede producir vértigo, parálisis, ceguera temporal, convulsiones, y pérdida del conocimiento.

Los síntomas suelen aparecer en el periodo comprendido entre los 15 minutos y las 12 horas después de llegar a superficie, aunque pueden aparecer antes. Es raro que se produzcan síntomas después de este periodo, pero puede suceder, especialmente si después de la inmersión se viaja en avión o se conduce un vehículo en altitud.










  • Gerardo Del Villar La enfermedad por descompresión, también conocida como bends en la literatura de habla inglesa, constituye una de las dolencias más graves que puede experimentar un buceador, deportivo o comercial. Afortunadamente, también es muy fácil de evitar, principalmente en el buceo deportivo.

    Esta enfermedad consiste en la formación de burbujas de nitrógeno en nuestro organismo, en grados variables, como resultado de ascensos demasiados rápidos o de inmersiones excesivamente prolongadas.

    El aire que respiramos está compuesto por un 20% de oxígeno y un 80% de nitrógeno, aproximadamente. Hay otros gases que, a los efectos de esta explicación, podemos obviar.

     El aire que respira un buzo deportivo, es el mismo aire que se mencionó anteriormente, pero comprimido dentro de un cilindro de aluminio o de acero. Sus proporciones son iguales.

    A medida que el buzo desciende, la presión que actúa sobre el mismo aumenta en proporción directa a los metros de agua que quedan por encima del buceador. Así, a 10 metros de profundidad, el buzo estará sometido a 2 atmósferas de presión: una de ellas es la presión atmosférica normal a nivel del mar y la otra es la que se suma cada 10 metros de agua aproximadamente. A 30 metros estará sometido a 4 atmósferas, a 40 metros, a 5 y así sucesivamente.

    A nivel del mar, a 1 atmósfera de presión, el nitrógeno que respiramos entra y sale de nuestros pulmones sin ingresar prácticamente a nuestros tejidos corporales. En cambio, a medida que la presión aumenta, ese nitrógeno comienza a introducirse en nuestros tejidos y permanece en los mismos hasta que la presión disminuye es decir, hasta que iniciamos el ascenso. En esas condiciones, empiezan a formarse burbujas microscópicas que terminan eliminándose por los pulmones. Si respetamos las normas de tiempo y profundidad, sobre las que hablaremos un poco más adelante, la liberación de esas burbujas es absolutamente asintomática e inocua. Les pasa a todos los buzos deportivos, en cada uno de sus buceos, y no tiene ninguna trascendencia.

    Si en cambio excedemos esos límites de tiempo y/o de profundidad, que ya explicaremos, aparecerá la enfermedad por descompresión. La misma puede tener distinta gravedad pero nunca es una enfermedad menor.

    Para explicar mejor cómo se produce esta enfermedad vale el ejemplo de una bebida gaseosa agitada enérgicamente que se abre en forma brusca. Todos hemos visto lo que ocurre con su contenido y cómo aparecen miles de burbujas. Lo que en realidad ha ocurrido es que, al destaparla bruscamente, disminuyó la presión dentro de la botella y permitió que los gases contenidos en el líquido se eliminen rápidamente. En el buceo podríamos comparar al líquido con nuestro cuerpo y a las burbujas de la bebida con las burbujas de nitrógeno presentes en nuestros tejidos.

    Conociendo su mecanismo de producción, es fácil deducir cómo evitarla. En la actualidad, gracias al estudio de muchos especialistas en medicina del buceo, se sabe que hay tiempos máximos y profundidades máximas, y que si nuestras inmersiones respetan esos tiempos y profundidades, la posibilidad de sufrir enfermedad por descompresión es casi inexistente. De esas experiencias, han surgido las actuales Tablas de Buceo que permiten calcular cuánto tiempo se puede permanecer a determinada profundidad con un margen razonable de seguridad.

    Conocer el manejo de dichas tablas es fundamental para los buzos deportivos, aún en esta época en que se usan mucho las computadoras u ordenadores especialmente diseñados para esa actividad. Estos útiles instrumentos, como muchos otros, no son infalibles y únicamente conociendo bien las Tablas de Buceo se puede saber si los valores que da una computadora son razonables o decididamente equivocados.

    Estos márgenes de tiempo y profundidad nos brindan referencias de máximos parámetros de inmersión. No obstante ello, no es aconsejable alcanzar siempre esos límites ya que hay factores tales como: frío, stress, estado físico inadecuado, ejercicio intenso y otros que pueden hacer que, aún permaneciendo dentro de esos límites, aparezca la enfermedad por descompresión. Sin embargo, en estos casos, no suele ser grave.

    En resumen: es imprescindible planificar previamente todos nuestros buceos y tratar de no llegar nunca a los límites de tiempo y profundidad que nos indiquen las Tablas de Buceo. También debe tenerse en cuenta la existencia de factores que predispongan a la aparición de enfermedad por descompresión ya que su presencia hace que los valores obtenidos en las Tablas de Buceo se reduzcan aún más. Observando estas simples precauciones, como se dijo al principio, es casi inexistente la posibilidad de sufrir esta enfermedad.

    Cómo detectarla precozmente, un factor fundamental para su tratamiento exitoso, lo veremos en otra nota
  • Diego Orlando Mrtnz Lpz un maestro me platico que le toco ver aplicar un tratamiento similar, le preguntare a mayor detalle cuando vuelva a la escuela para ver si puedo resolver tu duda y la mía ahora, pensaba que era un poco fantaseoso de su parte pero si dices que conociste un caso entonces debe ser un tratamiento muy poco usado pero efectivo por que su relato decia que el buzo sobrevivio también.

Composición del Aire para buce


Una aclaración que regularmente confunde a buzos y no buzos, los tanques que usamos para bucear NO están cargados de oxígeno O2 como mucha gente lo cree, están cargados con aire comprimido mismo que pasa por un proceso de filtrado para eliminar impurezas y humedades.

El aire es una mezcla compleja de gases incoloros e inodoros que se encuentran en distintos porcentajes: Nitrógeno N2 78.08 %, Oxígeno O2 20.95%, Dióxido de Carbono CO2 0.03 % y otros gases el 0.94%. Pero, para efectos prácticos, en el buceo se considera una mezcla del aire en: 79% Nitrógeno N2 y 21% Oxigeno 02.

Cuando estamos buceando la presión del agua que nos rodea es considerablemente mayor que la presión del aire lo cual conlleva a que cuando buceamos a mayor profundidad, mayores serán las presiones parciales de los gases que respiramos (Ley de Dalton), por lo que este aire ya no tendrá la misma composición que tenía en la superficie, aumentando la densidad del aire que respiramos y el cual puede provocar diferentes condiciones físicas que pueden poner en riesgo la vida del buzo. Estas condiciones incluyen:

Narcosis de nitrógeno: Cuando estamos respirando definimos al nitrógeno como un gas inerte que no se utiliza para nada y en cambio el oxígeno es metabolizado y transformado en nutrientes, energía, calor, etc., Este proceso es diferente a medida que aumentamos la profundidad a la que buceamos, la presión parcial del nitrógeno se convierte en la causante de la narcosis de nitrógeno (mejor conocida como la borrachera de las profundidades). El nitrógeno es un gas incoloro e inodoro, pero muy narcótico a presión. Decimos que existe narcosis cuando el nitrógeno alcanza una presión parcial de 3,16 ata. (21.6 metros de profundidad). Sus síntomas son similares a los efectos de una borrachera, por más que los buzos aprenden en sus cursos que los efectos de la intoxicación por nitrógeno aparecen a partir de los 30 metros de profundidad, todo depende de la presión parcial y de otros factores determinantes. Sus principales signos y síntomas son: conducta alocada, falso sentido de seguridad, mala coordinación y euforia.

Enfermedad de la descompresión: Se produce como consecuencia de la formación de burbujas de nitrógeno en los tejidos y en la sangre, ocasionadas por el nitrógeno inhalado debido a la sobre saturación que provoca al pasar de una presión mayor a una presión menor.

Cuando el buzo desciende aumentan las presiones parciales de los gases inertes en la sangre, alvéolos, tejidos y células, en este caso el gas neutro o no metabolizado es el nitrógeno y es este el que puede producir alteraciones fisiológicas y patológicas que, de no tenerse en cuenta, ocasionarán la enfermedad de la descompresión. Esto ocurre en el momento del ascenso hacia la superficie ya que el nitrógeno se libera de los tejidos al disminuir la presión a la que está sometido formando burbujas que se alojan en el interior de los vasos sanguíneos y comprimen los vasos capilares de los tejidos. Estas burbujas pueden ser estacionarias y entorpecer la circulación sanguínea en una zona determinada, pero también pueden estar circulando libremente hacia el corazón y posteriormente a los pulmones. Las principales causas o factores que predisponen a la enfermedad de descompresión son: No respetar los tiempos de las tablas de buceo, superar la velocidad de ascenso de 18 metros por minuto, las profundidades, tiempos de fondo y las paradas de descompresión.

Aparte de estas causas conviene añadir algunos factores tales como: Obesidad, fatiga, frío, edad, deshidratación, enfermedad, mala forma física, resaca, entre otros.

Recordemos brevemente que la aparición de esta enfermedad en buceo es consecuencia directa de las leyes físicas de Henry y de Boyle-Mariotte.

La enfermedad de la descompresión suele presentarse después del ascenso ya en la superficie, dentro de los siguientes 15 minutos hasta 12 horas después de la inmersión.

Los síntomas pueden ser:

Leves: Dolor agudo y progresivo localizado en articulaciones, picores, erupciones en la piel, enfisemas subcutáneos, hinchazón en cara, cuello y tronco.

Graves: Dolor de cabeza, alteraciones visuales y de la sensibilidad, parálisis, temblores, incoordinación motora, nauseas, vómitos, diarreas, fatigas, vértigos.

Toxicidad del oxígeno: En los experimentos realizados por Paul Bert en 1878, se pudo comprobar que respirar elevadas presiones parciales de oxigeno acaba por provocar convulsiones.Este envenenamiento o toxicidad que sufre el Sistema Nervioso Central (SNC) también es denominado intoxicación aguda del oxígeno o efecto Paul Bert.

Cada persona tiene unos valores de tolerancia distintos, pero la experiencia ha establecido unos valores como seguros para buzos deportivos de 1.4 atmósferas y de 1.6 atmósferas como contingencia.

Sin duda los síntomas más serios y peligrosos son las convulsiones y perdida de conocimiento, y éstas pueden llegar con poco o ningún aviso. Llegado este momento la vida del buceador afectado dependerá por completo de la ayuda del compañero. Existen algunos síntomas que pueden alertarnos con antelación suficiente para subir unos metros y así disminuir la presión parcial de oxígeno.

 Estos son:

• Visión de túnel: El buzo va perdiendo la visión periférica
• Tintineo en los oídos.
• Cambios en el estado mental: Irritabilidad, confusión, agitación y ansiedad
• Náuseas o vómitos.
• Hormigueos, tics y espasmos musculares. Sobretodo en los músculos faciales y los labios.
• Vértigo, mala coordinación y falta de destreza.
• Convulsiones y perdida de conocimiento.

Si en el momento de notar estos síntomas subimos unos metros, esto no nos salvará por completo de sufrir una intoxicación aguda. Durante uno o dos minutos la presión parcial de oxígeno en nuestros tejidos todavía será lo suficientemente elevada como para afectarnos.
Algunos síntomas son iguales a la narcosis producida por el nitrógeno, pero la diferencia radica en que la narcosis es progresiva, mientras que la intoxicación del SNC puede presentarse sin previo aviso en forma de convulsiones. En las inmersiones profundas con aire un buceador estará expuesto a la intoxicación del oxigeno y del nitrógeno (narcosis), por eso se introduce un tercer gas menos problemático: el helio.

Buceo con mezcla de gases: Es aquel que usa otro medio de respiración diferente al del aire. Puede ser la unión de un gas inerte con oxígeno o incluso de nitrógeno con oxígeno pero en una proporción diferente a la del aire (79% y 21%).

La finalidad de respirar mezclas de gases es básicamente que nos permita bajar a una mayor profundidad o permanecer más tiempo en el fondo sin sufrir narcosis de nitrógeno o intoxicación por oxígeno, como cuando respiramos aire, con tan solo cambiar el gas inerte y/o las proporciones del oxígeno.

Debemos tener muy en cuenta las proporciones de oxígeno que deben de tener un grado de tolerancia de 1.4 a 1.6 atmósferas de presión parcial. Así mismo se debe observar que si la presión parcial de oxígeno baja de 0.16 atmósferas se pueden producir en el buzo comportamientos extraños e incluso desmayos y si baja de 0.10 atmósferas causaría la muerte.

Aire enriquecido o Nitrox: El aire enriquecido o Nitrox es aquella mezcla en la cual se aumenta las presión parcial del oxígeno desde un 21% hasta un 40% para el buceo amateur, hay mezclas con un porcentaje mayor del 40% que solo son usadas por buzos técnicos. Esta mezcla alarga nuestros tiempos de fondo y disminuye nuestros intervalos en superficie, permitiéndonos hacer mas buceos en un día, sin embargo nos limita más la profundidad.

Veamos el siguiente ejemplo:

La mezcla más común es Nitrox 32% y 68% de nitrógeno, como se ve, se tiene menor cantidad de nitrógeno y mayor oxígeno que el aire.

Supongamos que hacemos una inmersión a 30 metros:

Presión parcial del nitrógeno = 4 X 0.68= 2.72 atmósferas.

A que profundidad usando aire (79% nitrógeno) tendremos la misma presión parcial que con el Nitrox 32%:

Presión = 2.72/0.79 = 3.44 atmósferas; que corresponden a 24.4 metros de profundidad.

Esto nos está indicando que bucear a 30 metros con Nitrox equivale a bucear con aire a 24.4 metros.
Vamos a ver ahora qué ocurre con el Oxígeno en este mismo ejemplo, sabiendo que tenemos una tolerancia de 1.6 atmósferas:

Aire (21% de O); Presión = 1.4/0.21=6.6 atmósferas; que corresponde a 56 m.

Sin embargo con Nitrox (32% de O), la presión parcial de 1.4 atmósferas se tendrá a una profundidad de:

Presión = 1.4/0,32 = 4.3 atmósferas; corresponde a 33 metros.

Esto nos ha indicado que mientras con el aire no se corre grave riesgo de intoxicación hasta los 56 metros, con el Nitrox se empezará a correr a partir de los 32 metros. Es decir, en una mezcla de gases cuanto mayor sea el porcentaje de oxígeno, menor será la profundidad que podamos alcanzar.

Oxígeno, helio y nitrógeno, Trimix: Trimix es un gas respirable, que está formado por la mezcla de oxígeno, helio y nitrógeno. Se utiliza como técnica dentro del buceo técnico a grandes profundidades.

Por convenio, la mezcla se denomina por el porcentajes de oxígeno, helio y opcionalmente el balance total (hasta completar el 100% de la mezcla) de nitrógeno. Por ejemplo, un mezcla llamada, Trimix 10/70 consiste en un 10% de oxígeno, 70% helio y un 20% de nitrógeno).

La razón principal para añadir helio a la mezcla de gases respirables es la de reducir la proporción de nitrógeno y oxígeno por debajo de las proporciones normales atmosféricas (21% para el oxígeno y 79% para el nitrógeno), permitiendo que la mezcla de gases pueda ser respirada de manera segura a grandes profundidades.

El aire presenta dos problemas fundamentales, si es respirado a grandes profundidades
(a mas de 30 metros ):

- El nitrógeno del aire nos produce lo que se conoce como "narcosis" o "borrachera de las profundidades", de manera sensible, a profundidades superiores a 30 metros.

- El oxígeno del aire presenta riesgos de toxicidad ( Efecto Paul-Bert ) a profundidades superiores a 56 metros aproximadamente.

Por todo esto se recomienda sustituir ciertas cantidades de Nitrógeno y Oxígeno, por un gas inocuo, no inflamable y no narcótico al ser respirado a presión. Generalmente se usa el Helio para dicho fin. Las proporciones en las que se mezcla el cóctel dependen fundamentalmente de la profundidad máxima a la que se va a bucear, existiendo lo que se llama "bestmix" o "mezcla óptima" para una determinada profundidad. Esta "bestmix" es la mezcla de oxigeno/helio/nitrógeno, que a una determinada profundidad, nos da unos parámetros de narcosis y presión parcial de oxigeno, que consideramos adecuados a nuestro buceo.

Los parámetros que rigen la "mezcla óptima" o "bestmix" generalmente usados en buceo deportivo son:

- Profundidad de aire equivalente de 30-35 metros. Esto significa que la presión parcial del nitrógeno, de la mezcla trimix "bestmix" en el fondo (máximo limite de profundidad), es igual que la presión parcial del nitrógeno que tendría el aire si lo respiráramos a 30-35 metros de profundidad, o sea, 0.79 atmósferas absolutas = 3.16 atmósferas = presión parcial del nitrógeno, para 30metros. Esto significa que la "bestmix" tendrá en el fondo una presión parcial del nitrógeno de 3.16 atmósferas, con una profundidad de aire equivalente de 30m.

-Presión parcial de Oxígeno en el fondo con valores entre 1.0-1.4 Atmósferas. Esto significa que la mezcla "best-mix" tendrá a su máximo limite de profundidad una presión parcial no superior a estas cifras.

Una conclusión muy razonable, después de conocer los inconvenientes de la presencia del nitrógeno en las mezclas respirables, consiste en creer que sería mejor suprimir todo el nitrógeno y respirar sólo oxigeno/helio, conocido como heliox , pues así podríamos bajar a mucha profundidad y prácticamente sin narcosis. Esto en realidad presenta ciertos inconvenientes:

• Las mezclas son mucho más caras (El helio es un gas muy caro)
• Produce un aumento en los tiempos de descompresión en varios algoritmos descompresivos usados actualmente.
• El nitrógeno disuelto en el Trimix puede prevenir el Síndrome Nervioso de Alta Presión, un problema que puede darse al respirar heliox a profundidades por debajo de los 130 metros.

Existen básicamente dos tipos de Trimix:


  • Trimix normóxico: Conocido también como Triox. Son mezclas de oxigeno/helio/nitrogeno con porcentajes de oxígeno no inferiores al 20%. Muy adecuadas para bucear en profundidades entre 40 y 55m. aprox.
  • Trimix Hipóxico : Todas las demás mezclas trimix oxigeno/helio/nitrógeno.
(ver también compresores para  Scuba)